No sólo el estudio es importante, los niños deben tener tiempo para divertirse después del colegio, tras ocho horas de clase lo que menos necesita un niño es estar en otra actividad durante dos horas sentado y estudiando, por eso el elegir la actividad extraescolar es algo delicado. Se deben buscar actividades que motiven al niño e incluso que requieran más movimiento y creatividad y no sean solo actividades de estudio, sobretodo si es un niño pequeño.

Cada vez son más padres que apuntan a sus hijos a un gran abanico de actividades muy diferentes, desde los clásicos deportivos como fútbol o karate, pasando por clases de inglés o academias de refuerzo hasta las más innovadoras como talleres de robótica o de creación de APP.  Elegir un deporte que le motive puede ser una buena opción pues se promueve el ejercicio físico y no pasan tanto tiempo quietos del ordenador, tablet, tele o móvil. Las clases de inglés pueden ser muy beneficiosa para el futuro de los niños, cada vez hay más colegios bilingües y el tener un segundo idioma les puede abrir muchas puertas. Las clases de refuerzo sólo son necesarias en caso de que el niño tenga alguna dificultad, si el niño va bien en el colegio el meterle más sesiones de estudio simplemente alargará su jornada de estudio quitándole tiempo libre que necesita para divertirse y jugar. Las nuevas extraescolares tecnológicas abren al niño una oportunidad de relacionarse con las nuevas tecnologías diferente al estar sentado delante de una pantalla siendo participe de la creación de nuevos aparatos.

Ante todo no debemos olvidar que son niños y necesitan divertirse, explorar y descansar; cargar al niño con excesivas extraescolares no es beneficioso para ellos. En un artículo de La Vanguardia nos advierte sobre la problemática de sobrecargar al niño, pues acaban apareciendo niños estresados por la gran cantidad de horas de actividades que llevan encima y al estar acostumbrados a que les dicten que hacer y cuando no desarrollan su creatividad y tienden a aburrirse si no tienen actividades que les dirijan. EL salir a la calle sin tener ninguna actividad programada ayuda a los niños a trabajar la sociabilidad, crear normas y juegos propios, sin que haya normas creadas por adultos de por medio.

En un artículo de El País nos advierten de que hay que tener cuidado y no sobrecargar la agenda de los niños y también nos hablan de la edad apropiada a partir de la cual hay que apuntar a los niños a las actividades, antes de los 6 años no es recomendable que asistan a este tipo de actividades. Para elegir que actividad es la adecuada hay que tener en cuenta los gustos del niño, la metodología empleada y el tiempo de dedicación.

Mantener la misma extraescolar año tras año no tiene porque ser la mejor elección, al finalizar el curso escolar se debe evaluar si el niño quiere continuar o no realizándola y si a sido beneficiosa o no.

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