En Semana Santa estuve trabajando en un campamento, un día los niños nos dijeron que querían hacer una actividad de cocina y pese a no estar en la programación decidimos hacer caso a los niños y realizar un taller de cocina en frío, el cual disfrutaron mucho tanto los más pequeños de 3 años como el más mayor de 14.

Preparacion

Antes de comenzar cualquier taller de cocina lo primero que deben hacer los niños es lavarse las manos y también se deben recoger el pelo aquellas niñas que lo tengan largo (para no manchárselo y que no caigan pelos a la comida). Nosotros les repartimos unas camisetas para que las usarán a modo de delantal y así no se mancharán la ropa.

Las mesas en las que hicimos el taller eran las mesas de manualidades y del comedor, por lo que cubrimos con papel film la parte donde se iba a trabajar, para que la superficie donde se apoyase la comida fuese lo más limpia posible y para facilitar la recogida de después.

Ingredientes

  • Nueces
  • Galletas
  • Leche condensada
  • Cacao en polvo

Materiales

  • Papel film
  • Platos
  • Mortero
  • Cucharas

Elaboración

Escogí esta receta porque la elaboración es muy sencilla (mis sobrinos de dos y tres años los hicieron para Navidad).

Primero repartiremos las nueces y galletas, mínimo una nuez por galleta, aunque si son más no pasa nada, cuando fui repartiendo las nueces fui dando dos o tres y los niños cogían las galletas que ellos creían necesarias, con el mortero machacamos tanto más nueces como las almendras hasta que queda un polvo fino.

A continuación echamos la leche condensada, dependiendo de la cantidad que nos haya salido al machacar las nueces y galletas tendremos que echar más o menos, yo aconsejo que al principio sea una cucharada y luego ir añadiendo si es necesario. Una vez echada la leche se mezcla con las manos y se empiezan a hacer bolitas con la masa, es algo que pringa bastante pero es divertido.

Una vez hechas la bolitas se puede espolvorear cacao en polvo, tanto si se echa el cacao como sino están bastante ricos, nosotros tuvimos que dejar unos sin cacao porque había un niño intolerante al chocolate.

Una vez que hemos terminado nuestros bombones los dejamos en un plato y los metemos en la nevera para que se enfríen.

Conclusiones

Los niños disfrutaron muchísimos de la actividad, tanto que decidimos hacer una tanta más de bombones por lo que tuvimos que salir a por más material de comida. Los bombones nos los tomamos de postre y los que sobraban se les ofrecieron a los padres a la recogida de los niños.

Fue una actividad que gustó mucho y además estaban riquísimos, prueba de ello es que al principio los padres no estaban seguros de si probarlos o no y al final más de uno acabo repitiendo y una madre se llevó los que se quedaron sin comer.

La recogida la hicimos entre todos tanto de las mesas como del sueño, hubo algunos que echando el cacao en polvo echaron de más y terminó por el suelo.

Observaciones

En el campamento eral 27 niños y no teníamos mortero para hacer los bombones por lo que usamos botellas de agua sin abrir a modo de mortero, teníamos 8 botellas, las cuales fueron compartiendo sabiendo esperar el turno.

Hay que tener cuidado si hay alérgicos, en nuestro caso había un intolerante al chocolate y sus bombones iban en un plato diferente. Su hubiese algún alérgico a los frutos secos podría hacer los bombones pero sólo con galletas y usando él los materiales primero para que no se contaminasen.

Para recoger es importante que los niños colaboren y aprendan que todo aquello que ensucian cuesta recogerlo, por eso es importante guardar cierto orden y limpieza durante la elaboración. Del mismo modo es importante que no se desperdicie mucho material y se aproveche al máximo.

 

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