Una vez que ya hemos encontrado los antecedentes del tema que vamos a investigar, debemos delimitar el objeto de estudio, para ello debemos mirar estos tres ámbitos:

  1. Ámbito temático: tratar de abarcar una materia en su totalidad puede ser muy complejo por lo que debemos delimitar la temática del estudio de forma que sólo investiguemos aquello que nos interese conocer.
  2. Ámbito poblacional: también se debe delimitar la población sobre la que se hará el estudio: mujeres, hombres, niños, edades, …
  3. Ámbito geográfico / localización: también se debe especificar la zona en la que se hará el estudio: calle, barrio, ciudad, país, …

Objetivos generales y específicos

Una vez delimitado el objeto de estudio debemos marcarnos los objetivos que queremos conseguir con nuestra investigación, estos objetivos vendrán dados de las preguntas que nos hagamos antes de la investigación.

Tenemos que distinguir entre objetivos generales y específicos. El objetivo general es el principal y los objetivos específicos son aquellos que están relacionados con el objetivo general, el objetivo general se desgrana en pequeños objetivos. Los objetivos deben ser realistas, concretos, útiles, claros y pertinentes. Se han de formular en infinitivo o en forma de pregunta. A la hora de ordenar los objetivos debemos hacerlo del más general al más específico y también se pueden ordenar siguiendo estos criterios:

  • Temático.
  • Ecológico.
  • Temporal.
  • Sectorial.
  • Circunstancial.

Hipótesis

Las Hipótesis son respuestas probables a las preguntas que el investigador se formula, ante un conocimiento previo, para su posterior contrastación empírica.

 

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